jueves, 4 de julio de 2013

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Alcoholismo en la adolescencia y juventud Escribe: Lic. Ps. Soledad Baccino Cuando hablamos de alcoholismo nos referimos a una dependencia física y psicológica al alcohol, la cual determina una serie de conductas dirigidas al consumo compulsivo y continuado de esta sustancia, a pesar de las consecuencias negativas que éste pueda ocasionar, a nivel social, físico y psicológico. Una de las características más típicas de las personas con dependencia al alcohol es la "pérdida de control" para dejar de beber. Esta pérdida de control implica también la dificultad para controlar la cantidad de alcohol una vez que se ha empezado a tomar. Otro rasgo típico del alcohólico es que ha generado tolerancia a la bebida. Esto quiere decir que la misma cantidad de bebida ya no le provoca los mismos efectos que antes, entonces necesita cada vez más alcohol para lograr el efecto deseado. Si estas personas dejan de tomar alcohol de golpe, sufren una cantidad de síntomas desagradables propios de la abstinencia a una sustancia de la que ya son fisiológicamente dependientes. Algunos de esos síntomas son sudoración, taquicardia, temblor en las manos, insomnio, náuseas o vómitos, agitación, ansiedad y en los casos más graves pueden tener crisis epilépticas o alucinaciones. Estos síntomas disminuyen con el consumo de alcohol por eso la dependencia, porque si dejan de tomar se sienten muy mal.Hablamos de alcoholismo:
> Cuando la persona ha generado tolerancia y dependencia (sino toma tiene síntomas de abstinencia) a esta bebida.
> Cuando quiere controlar la cantidad que toma y no puede.
> Cuando emplea gran parte de su tiempo y esfuerzo para obtener la bebida, consumirla y recuperarse de sus efectos, al punto que esto la perjudica en sus actividades laborales, académicas, sociales, etc.
Alcoholismo en los jóvenes
El consumo de alcohol es un problema creciente en los jóvenes de nuestro país y del mundo. Las investigaciones demuestran que el inicio en el abuso del alcohol es cada vez más precoz en ambos sexos. Este es un dato doblemente preocupante ya que una iniciación precoz se asocia a un mayor consumo posterior.
Veamos algunas características típicas del consumo de alcohol en los adolescentes:
a) La edad de comienzo de consumo oscila entre los 13 y 16 años.
b) El mayor consumo se da durante los fines de semana y los feriados. Es decir los jóvenes son sobre todo consumidores de fin de semana, mientras que los adultos tienden a mantener un consumo más estable durante toda la semana. Esto confirmaría la teoría de que los jóvenes beben buscando los efectos embriagantes y no para acompañar una comida como lo hacen muchos adultos, y esto aumenta el riesgo de ingerir cada vez más para obtener los mismos efectos.
c) Otra característica que aumenta los riesgos es que en general los jóvenes beben en la calle fuera de los hogares y en compañía de gente de su edad, no de adultos. A esto hay que sumarle la posibilidad de que manejen tomados. La peligrosidad del alcohol reside en sus efectos sobre el tiempo de reacción, es decir enlentece los reflejos en situaciones imprevistas. Además disminuye el ángulo visual hasta sólo 90 grados, deteriora la capacidad para seguir objetos con la vista, retrasa la recuperación de la visión después de un deslumbramiento, y produce además somnolencia y pérdida de concentración. Otro factor que aumenta el riesgo en el conductor, es una confianza en su propia capacidad para manejar por encima de la real.
d) La relación entre consumo de alcohol y accidentes de tránsito es evidente y está rigurosamente estudiada. El riesgo de accidente aumenta de manera proporcional con la cantidad de alcohol ingerido, y no se necesita haber tomado mucho para que el alcohol afecte la capacidad de manejar. En un estudio español se vio que esta sustancia es la responsable del 50 % de los accidentes mortales. Y el 35% de los siniestros se producen en fin de semana. 
Algunas señales de alerta que pueden tener en cuenta los padres de hijos adolescentes son:
> Disminución del rendimiento en el liceo.
> Pérdida de interés por las actividades recreativas y deportivas que realizaba.
> Cambios bruscos de comportamiento y de estado de ánimo: aumento de la irritabilidad, apatía, etc.
> Cambio en los hábitos de sueño, se queda dormido hasta tarde.
> Quejas frecuentes de cansancio, dolores de cabeza, náuseas o vómitos.
> Cambio del grupo de amigos, rehusa presentar a esos nuevos amigos.
> Conflictos de relación con la familia: resistencia a la autoridad familiar, insultos y falta de respeto continuos.
>Retraso en la llegada a casa cada vez mas frecuente.
> Disminución inexplicable de alcohol en las botellas de la casa o desaparición de las mismas.
Las investigaciones ponen de manifiesto la existencia de determinadas características familiares en el inicio y persistencia del consumo de alcohol en los jóvenes.
Los trastornos en las relaciones afectivas y en la comunicación y una disciplina inconsistente, se vinculan a la aparición del alcoholismo juvenil. Los esfuerzos de la familia deben dirigirse hacia la creación de lazos afectivos fuertes y a una adecuada comunicación que procure escuchar e implicarse en las necesidades de los hijos.
También es importante:
> Reforzar los logros y las cualidades positivas de los hijos.
> Interesarse por las amistades de los hijos.
> Ejercer un control y un seguimiento del rendimiento escolar.
> Establecer normas claras y que deban cumplirse.
> Ser modelos apropiados de actitudes y comportamientos hacia el alcohol, dando así a los hijos un ejemplo visible de autocontrol.
Además los padres deberían estar informados realmente acerca del alcohol y sus consecuencias y explicarles con argumentos objetivos y adecuados a la edad de los hijos las causas por las que no deben ingerir bebidas alcohólicas.
Estas son algunas medidas que los padres pueden intentar para prevenir el abuso del alcohol en sus hijos, pero en caso de que sospechen que el adolescente ya está en problemas con la bebida, lo mejor por supuesto es que lo lleven a consultar a un profesional, o un grupo de autoayuda como alcohólicos anónimos.
Lo importante es consultar ya que el problema con el alcohol es como el abuso de cualquier otra droga, solo que esta es legal y más utilizada. Pero el hecho de que sea legal no hace que sea más benigna. La adicción puede ir empeorando con el tiempo si no se recibe tratamiento. Es difícil que alguien que tenga un problema de abuso de alcohol pueda mejorar sólo, sin ayuda.

1 comentario:

  1. A veces sin darse cuenta los jovene de hoy se hacen mucho daño, ingiriendo bebidas alcoholicas y no saben que poco a poco destruyen su organismo.

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